El Dr. Fernando Casanova ex pastor protestante nos comparte el tema del Santo Sacrificio de la Misa de la segunda parte de la serie Estoy en Casa y nos habla de manera sencilla tanto a católicos como a protestantes.
"Lo chocante para mí es que hayan cristianos que prefieran creerle a un buscón y prefieren hasta enviarles a esos embaucadores mil dólares y no al Señor mismo que se da gratis", menciona.
Cuando surgen las dudas entonces se definen los dogmas explica a los incrédulos y les responde a sus colegas 'teólogos' que dicen saber mas que la Iglesia.
El culto establecido por el Señor, no otro, el único
"...esto es lo que quiso el Señor para tí, arrepientete hermano..."
Durante la Misión Cuaresmal Arquidiocesana en el Santuario de Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia en Puerto Rico, Fernando nos comparte aún mas de los detalles de conversión que lo hicieron entrar a la Iglesia.
El Señor no se inventó la misa para entretenerte sino para salvarte
"...ahí mi niña de 5 años junto con su padre adoró al Santísimo..."
Iker Jiménez y Carmen Porter del programa español de televísion "Cuarto Milenio", presentan la investigación de la escritora y pedagoga María Vallejo-Nágera sobre su libro "Entre el Cielo y la Tierra" sobre las animas del purgatorio.
El Dr. Fernando Casanova, ex ministro evangélico licenciado ordenado, nos narra en su proceso de peregrinar por la fé, las cosas que el mismo fué descubriendo y que se resistió por más de 5 años.
Iglesia Católica, ni loco... y ahora que me invento... Yo me agarraba de un clavo caliente con tal de no hacerme católico...
"¡Escuchen bien! hermanos católicos porque estos son los temas por los que te quieren sacar de la Iglesia y a mis hermanos evangélicos los quieren mantener fuera de ella"
¿Quién es Jesús? Qué dicen de Jesús los que son "de afuera", qué dicen sus discípulos y qué dice de Sí Él mismo. ¿Qué decimos nosotros? (Mt. 16, 13-15; Mc. 8, 27-29; Lc. 9, 18-20)
Dogma de la Divinidad de Jesucristo
Seguiremos a Marcos: Es la pregunta que Jesús hace a sus discípulos al llegar a Cesarea de Filipo, allí donde nace el río Jordán. El Señor va a comenzar su “subida” a Jerusalén, y quiere ver qué tal le ha ido con su predicación y milagros, qué resultados ha obtenido, tanto en sus discípulos como en las demás personas.
Es una pregunta sobre su “identidad”. Podríamos decir que pregunta sobre la “esencia” de su persona, qué se ha entendido de Él.
Cuando se habla de qué han entendido los demás, se lo hace en tercera persona: “Dicen...”. Pero al grupo de los discípulos la pregunta va en segunda persona: “ustedes, qué dicen...?”
Hay un movimiento del amor en la develación de la identidad, en llamar al otro por el nombre.
Implica conocerlo. Y es recíproco: Y así se da, de Pedro a Jesús y, correspondiéndole, de Jesús a Pedro.
Uno en esto se expone: “-¿Qué dicen los demás de mí?”. Implica abajamiento y riesgo. Juegan mucho las apariencias. En la segunda persona, es más realista, implica un compromiso personal y una involucración con el otro, sujeta a replanteos y explicaciones. Este episodio tiene un origen inmediato en el capítulo 6 (14-16). Luego de una serie ininterrumpida de milagros de Jesús que dejan a todos pasmados, hasta al mismo rey Herodes, quién se preguntaba por Jesús, pensando que era Juan el Bautista, al que había mandado decapitar, resucitado y operando en él poderes milagrosos. Otros decían que era Elías o algún profeta. Seguidamente Jesús hace más milagros, pero es significativo para nuestro tema la curación de un sordomudo (7, 31ss.) y de un ciego (8. 22ss.). Cura a alguien que no escucha y que no puede hablar, y luego a otro que no puede ver. Enseguida hace la pregunta a sus discípulos: “-¿Quién dice la gente que soy Yo?”. “-Y ustedes, quién dicen que soy Yo?”. Como para ver, después de tantos milagros y curaciones, si ellos ahora también pueden ver y oír, y proclamar lo que sus ojos ven y sus oídos oyen. Los de “afuera”, los otros, para los discípulos, creen ver en Jesús a Juan el Bautista, Elías o un profeta, tal como había ya aparecido en el episodio de Herodes. Son personajes positivos, pero del pasado. Nadie se imagina en Jesús a Dios, que “viene del futuro”. Podríamos agregar otras cosas, generalmente positivas, que dicen muchos sobre Jesús: El fundador del comunismo. Un guerrillero ejecutado. Un filántropo, predicador de la paz y del amor. El súper-star (la súper-estrella). Un maestro (rabí judío), un profeta. Un gran hombre. Un entretenimiento histórico, hacedor de prodigios (Herodes: Lc. 23, 8-12). Un entretenimiento científico: si existió o no existió, si murió en la India, si se casó y tuvo hijos, si se puede comprobar tal o cual cosa, aunque la respuesta sea positiva... –el canal “Infinito”-). Un multiplicador de comida, de pan, de prosperidad. Un Jesús ecónomo. Alguien que arregla los problemas de pareja: Jesús psicólogo o sexólogo. Un personaje que ejerce el curanderismo, aún ahora. Pedro hace una confesión de fe adecuada acerca de la identidad de Jesús, pero no completa. Jesús a su vez profesa su amor a Pedro devolviéndole el reconocimiento. Para Pedro es el Mesías (el Cristo), el Ungido de Dios, el Hijo de Dios. Jesús es Uno de la Trinidad. Manifiesta también la pluralidad de Personas en Dios. Y Jesús, en el Evangelio de Mateo, le devuelve el piropo, y le dice a Pedro quién es él y su misión en la vida. Le da las llaves del Reino, lo que implica dominio de las situaciones y de la vida.
Ubicación en ella. Conocimiento del Plan de Dios sobre la vida personal, y sobre la misión que tiene para cada uno. Orden de prioridades y de afectos. Plan de vida para entrar en el Reino. Seguimiento de Jesús incondicional para abrir las puertas del Cielo. Pero inmediatamente Jesús anuncia el camino de la pasión para su glorificación, y Pedro rechaza el Plan de Dios.
¿Se quedó en el plano de las ideas, y no lo bajó a las obras? Hay que reconocer la divinidad de Jesús, pero también su plan y su forma de vivir. No hay gloria, resurrección, vida abundante, sin cruz y sufrimiento entregado y por amor.
Son como las dos caras de una misma moneda: De un lado está la cruz, del otro la Resurrección y la Vida en abundancia. Aquí se dan mezclados, no podemos, aunque queramos, dejar de sufrir. En la eternidad sólo se dará una moneda de dos caras: La de la resurrección y la gloria. Podemos decir que Jesús es el rey de mi vida y de mi corazón, mi amigo, mi Señor y Salvador.
¿Pero llevo la vida que a Él le gusta? ¿Le soy agradable? ¿Encuentro en Él, como Dios, la fuente de mi felicidad? ¿Experimento la Vida en abundancia que me vino a traer? ¿Soy testigo de lo que digo creer sobre la identidad de Jesús, tanto con mis palabras como con mis obras?
Terminamos con lo que Jesús dice de Sí mismo: “-Yo Soy el Mesías” (Jn. 4, 25-26). “-Yo Soy el Pan de vida” (Jn. 6, 35, 41. 48, 51) “-Yo Soy la Luz del mundo” (Jn. 8. 12; 9, 5) “-Yo Soy la Puerta” (Jn. 10, 7.9). “-Yo Soy el Buen Pastor” (Jn. 10, 11. 14-15) “-Yo Soy la Resurrección y la Vida” (Jn. 11, 25) “-Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn. 14, 6) “-Yo Soy la Vida verdadera” (Jn. 15, 1. 5) “-Yo Soy Jesús” (Hch. 9, 5) “-Yo Soy el Alfa y la Omega” (Ap. 22, 13) “-Yo Soy” (Jn. 6, 20; 8, 24. 28; 13, 19; 18, 5-6.8)
Es el mismo Nombre de Dios que YHWH le revela a Moisés, cuando éste le pregunta su Nombre en Ex. 3. 14. Jesús tenía plena conciencia de su identidad divina. Autor: Gustavo Daniel D´Apice | Fuente: Ediciones "Dialogando"
EL DOGMA DE LA TRINIDAD
La Trinidad es el término empleado para significar la doctrina central de la religión Cristiana: la verdad que en la unidad del Altísimo, hay Tres Personas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, estas Tres Personas siendo verdaderamente distintas una de la otra. De este modo, en palabras del Credo Atanasio: "El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios, y, sin embargo, no hay tres Dioses sino uno solo". En esta Trinidad de Personas, el Hijo proviene del Padre por una generación eterna, y el Espíritu Santo procede por una procesión eterna del Padre y el Hijo. Sin embargo y a pesar de esta diferencia, en cuanto al orígen, las Personas son co-eternas y co-iguales: todos semejantes no creados y omnipotentes. Esto, enseña la Iglesia, es la revelación en relación a la naturaleza de Dios, donde Jesucristo, el Hijo de Dios, vino al mundo a entregarla al mundo: y la cual, la Iglesia, propone al hombre como el fundamento de todo su sistema dogmático. En las Escrituras, aún no hay ningún término por el cual las Tres Personas Divinas sean denotadas juntas. La palabras trias ( de la cual su traducción latina es trinitas) fué primeramente encontrada en Teófilo de Antioquía cerca del año 180 D.C. El habla de "la Trinidad de Dios (el Padre), su Palabra y su Sabiduría ("Ad. Autol.", II, 15). El término, desde era usado antes de su tiempo. Más tarde, aparece en su forma Latina de trinitas en Tertuliano ("De pud". C. Xxi). En el siglo siguiente, la palabra tiene uso general. Se encuentra en muchos pasajes de Orígenes ("In Ps. Xvii", 15). El primer credo en el cual aparece es aquel del pupilo de Orígenes, Gregorio Thaumaturgus. En su Ekthesis tes pisteos compuesto entre los años 260 and 270, escribe: Por lo tanto, no hay nada creado, nada sujeto a otro en la Trinidad: tampoco hay nada que haya sido añadido como si alguna vez no hubiera existido, pero que ingresó luego: por lo tanto, el Padre nunca ha estado sin el Hijo, ni el Hijo sin el Espíritu: y esta misma Trinidad es inmutable e inalterable por siempre. (P.G.,X, 986). Es evidente que un dogma tan misterioso, presupone una revelación Divina. Cuando el hecho de la revelación, entendida en su sentido total como el discurso de Dios al hombre, ya no es admitida, el rechazo a la doctrina le sigue como consecuencia necesaria. Por esta razón, no tiene lugar en el Protestantismo Liberal de hoy.
"Si yo logro demostrar que estos católicos adoran un pedazo de pan y no al Cuerpo y Sangre de Cristo como ellos dicen, yo habré probado que son idólatras y no tendré que hacerme Católico"
Fernando nos recuerda que "La Eucaristía es el Pan para la Eternidad" y cita las siguientes preguntas del Señor.
¿O lo tomas o lo dejas? ¿O el Altar del Señor o el Altar de los demonios? Nadie puede permanecer neutral ante el altar del Señor
El pecador que no se arrepiente está despreciando a Dios y el sacrificio de Cristo
Vídeos de un diálogo franco con protestantes sobre el Infierno. Si no fuese tan seria, se podría uno hasta reir un poco.
¿Existe realmente el infierno? ¿Qué es el infierno?
El infierno es un estado que corresponde, en el más allá, a los que mueren en pecado mortal y enemistad con Dios, habiendo perdido la gracia santificante por un acto personal, es decir, inteligente, libre y voluntario.
¿En verdad existe el infierno?
Jesucristo habla del infierno muchísimas veces en el Evangelio y expresa claramente su carácter de castigo doloroso y eterno.
¿Crees que si no existiera el infierno, Jesús hubiera empleado su tiempo, que Él sabía muy valioso, hablando de una mentira, algo ficticio, sólo para asustar a los hombres? Jesucristo sabía lo que es el infierno y por eso vino al mundo: a librarnos de ese castigo, a enseñarnos el camino para llegar al Cielo.
Por otra parte, si el infierno no existiera, ¿qué sentido tendría la salvación? ¿A qué hubiera venido Jesús al mundo? ¿A salvarnos de qué?
No podemos escapar de creer que el infierno es algo real. Debemos tomar en serio la posibilidad de ser desgraciados para siempre. La existencia del infierno y de que es eterno, fue definido dogma de fe en el IV Concilio de Letrán.
¿Cómo es posible que exista el infierno si Dios es infinitamente misericordioso?
"Dios quiere que todos los hombres se salven" nos lo dice San Pablo en la primera carta a Timoteo. Esto nos puede llevar a pensar que si Dios quiere que todos nos salvemos entonces no debería existir el infierno. Pero el apóstol nos dice que Dios "quiere", no que Dios "afirma" que todos los hombres se salvarán. Es como si yo dijera: "quiero aprobar mi examen final", ese "quiero" no significa que aprobaré. De mí depende el que pase o no.
Muchas veces se oye entre estudiantes: "El profesor me reprobó". Pero no es verdad, el profesor no le reprobó, él se reprobó a sí mismo al no estudiar lo suficiente para pasar el examen. Y así sucede con Dios. Él no nos condena. Respeta nuestra libertad. De nosotros depende si queremos prepararnos para el examen final o seguir tan campantes esperando aprobarlo sin tocar un libro. Dios cuando nos crea, nos crea para que nos salvemos, puso dentro de nosotros unas leyes que debemos respetar y nos mandó a su Hijo para enseñarnos cómo respetarlas, pero no puede hacer nada si nosotros no queremos colaborar.
Si a un automóvil no le cambiamos el aceite, si en vez de ponerle gasolina le ponemos alcohol o agua, si no le revisamos el motor... seguramente se descompondrá. Lo mismo sucede con el hombre, si no respeta las leyes inscritas en su naturaleza, no podrá cumplir con su fin último que es la salvación eterna. Ojalá que todos nos preparemos para pasar el examen final, el más importante que haremos en toda nuestra vida, ante el tribunal de Dios, pues si lo pasamos podemos decir que nuestra vida ha tenido un sentido.
¿En qué consistirán las penas del infierno?
Así como en el Cielo disfrutaremos plenamente como hombres formados de cuerpo y alma, en el infierno también habrá dos elementos de sufrimiento:
o El sufrimiento del alma por no poder ver a Dios, llamado pena de daño. Este sufrimiento se deriva de que los que fueron condenados ya vieron a Dios, con toda su belleza y grandiosidad, en el día del juicio y… ya no lo podrán ver jamás. Es el sufrimiento ocasionado por sentirse irresistiblemente atraídos hacia Dios sabiéndose eternamente rechazados por Él.
oEl sufrimiento del cuerpo o pena de sentido. Aquí se trata de un elemento material que causa un daño físico, un dolor intensísimo en el cuerpo. Para significar este gran sufrimiento, Cristo habla en el Evangelio de "fuego", y aunque no necesariamente es un fuego como el que conocemos en la Tierra, ésta es la imagen que comúnmente tenemos de las penas del infierno.
¿Puede un condenado arrepentirse?
¡Ojalá pudiera, pero ya no tiene esta posibilidad! El hombre que ha rechazado en su vida la amistad con Dios, ya no es admitido a ella.
En el momento de la muerte, el alma separada, por ser espíritu puro, queda fija para siempre en la posición a favor o en contra de Dios que tenía en el último momento de vida. Dios rechaza eternamente al condenado, pero no porque lo odie, pues su amor es siempre fiel, sino porque el condenado está eternamente cerrado a recibir el perdón. ¿Cómo poder perdonar a alguien que no quiere ser perdonado?
Esta conciencia de no admisión y el saber que ya no tiene remedio, que ya no hay posibilidad de conversión, hace que surja en el condenado el odio y el endurecimiento. Sufren por no estar con Dios, pero ese sufrimiento se transforma en envidia y en odio. Se convierten en enemigos de Dios.
Santa María Magdalena de Pazzi oyó una vez la voz de Dios que le dijo: Entre los condenados reina el odio, pues cada uno ve ahí a aquél que fue la causa de su condenación y lo odia por haberlo llevado ahí. De esta manera, los recién llegados aumentan la rabia que ya existía antes de su llegada.
¿Podemos imaginar el infierno?
Si hacemos la operación inversa a pensar en el Cielo podemos darnos una idea aproximada acerca de cómo podrá ser el infierno, aunque será una analogía, pues el cuerpo resucitado no será un cuerpo como el que ahora tenemos, sino diferente, que ya no estará sujeto al espacio y al tiempo.
La Misión de Gloria Polo es explicartelo en Persona
Para hacerte una idea de lo que es el infierno, imagina el lugar más horrible que puedas, quítale lo poco bello que le quede y llénalo de las cosas más repugnantes y aterradoras. Imagínate haciendo lo que más aborreces, sufriendo unos dolores indecibles en todo el cuerpo: contemplando imágenes espantosas; escuchando sonidos estridentes y desafinados; experimentando los sabores más amargos; sufriendo con los olores más desagradables y sintiendo en tu corazón los peores sentimientos: envidia, celos, remordimiento, rencor, odio. Después, rodéate de las personas más abominables que te puedas imaginar: orgullosas, envidiosas, egoístas, criticonas, sarcásticas, sádicas y degeneradas. Y lo peor de todo… te sientes irresistiblemente atraído hacia Dios y sabes que nunca podrás llegar a estar con Él. Piensa que en ese lugar estás aprisionado para siempre, sin posibilidad alguna de escapar. Esta puede ser una imagen semejante al infierno, pero debes tener la seguridad de que cualquier cosa que te imagines será mínima frente a la realidad, pues nuestra condición humana nos hace incapaces de imaginar un sufrimiento sin límites.
¿Hay alguien que realmente esté en el infierno?
Eso no lo podemos afirmar. Sabemos que existe el infierno con tanta certeza como sabemos que existe el Cielo. La Iglesia nos asegura que hay gente en el Cielo y que son aquellas personas que han sido canonizadas, pero nunca se ha hecho una "canonización al revés", que nos asegure que cierta persona está en el infierno. Sin embargo, hay muchos santos a quienes Dios les ha concedido una visión del infierno y que nos han dicho: Ví almas que caían al infierno como hojas que caen en el otoño.
¿Puedo salvarme si me arrepiento en el último momento?
Es demasiado arriesgado pensar que puedes vivir como quieras y arrepentirte en el momento de la muerte, pues ese momento será muy difícil para ti. Como dice la Madre Teresa: En el momento de la agonía, el hombre sufre tanto, que es muy fácil que se sienta invadido por la desesperación y la angustia, y estos sentimientos lo vuelvan incapaz de arrepentirse y recibir el perdón de Dios. Será muy difícil que en el último momento tengas la fuerza y la valentía para arrepentirte, si viviste toda tu vida lejos de Dios. Sin embargo, si te empeñas en arriesgarte, es verdad que Dios te da la posibilidad de arrepentirte hasta el último instante de vida y puedes salvarte con ese único acto de arrepentimiento.
Algunas citas evangélicas sobre el infierno:
Mt 5,22: ...y quien dijere a su hermano "insensato", será reo de la gehena del fuego. Mt 10,28: No temáis a los que matan el cuerpo… temed más bien a los que pueden arruinar el cuerpo y el alma en el fuego eterno. Mc 9,43-48: ...más te vale entrar manco al Cielo, que entrar con las dos manos a la gehena, al fuego inextinguible. Mt 13,50: ...y los echarán al horno de fuego; allí llorarán y les rechinarán los dientes. Mt 25,41: Apartaos de mi malditos al fuego eterno. Mt 22,13: ...atadlo y echadlo fuera a las tinieblas, donde habrá llanto y crujir de dientes. Mt 25,30: ...y el siervo inútil será arrojado a las tinieblas. Lc16,28: ...para que no vengan también ellos a este lugar de tormento… Mt 25,46: ...e irán estos al tormento eterno.
Tim Staples fue criado como Bautista Sureño. Aunque se alejó de la fe de su infancia, Tim regreso a la fé de Cristo durante sus ultimos años de adolescente a través de observar a los Tele-evangelistas Cristianos. Casi luego, Tim se unio a la Marina Norteamericana. Durante su cuarto año, se involucro en un ministerio con varias comunidades de las Asambleas de Dios. Inmediatamente despues de su encargo, Tim se enroló en el Colegio Bíblico de Jimmy Swaggart y se convirtio en un joven ministro de la Asamblea de Dios.
En su ultimo año en los Marines, sin embargo, Tim conoció a otro Marine quien realmente conocia su fé y lo retó a estudiar el Catolicismo desde las fuentes históricas. Ese encuentro inicio la chispa de dos años en busca de la verdad. Tim estaba determinado a probar que el Catolicismo estaba equivocado, pero termino estudiando su camindo hacia el ultimo lugar que hubiese pensado iba a terminar ¡La Iglesia Católica!.
Se convirtio al Catolicismo en 1988 y se pasó los siguiente seis años de formación para hacerse sacerdote, graduandose en Filosofía en el Seminario de San Carlos Borromeo en Overbrook, Pennsylvania. Entoncees estudió teología en un nivel profesional en el Seminario Monte Santa María de Emmitsburg, Maryland, por dos años.
Al darse cuenta que su llamado no era el Sacerdocio, Tim dejó el seminario en 1994 y trabaja como Apologista Católico y en la Evangelizacion desde entonces.
Señor, ¡No Soy Digno de que Entres en mi Casa pero una Palabra Tuya Bastará para Sanarme!. Solo tu Jesús eres tan especial que siendo el Todopoderoso, te quedas en un humilde pedacito de pan.
Ocurrio en Betania Venezuela el 13 de Nov de 1998 y el vídeo fué grabado por Daniel Sanford originario de Nueva Jersey, quien fué en peregrinación a ver la Hostia Sangrante de la Capilla de Betania de las monjas Agustinas en Los Teques. El Padre Mazzarella, Director Espiritual celebró la Misa. Cuando termino, abrió el Sagrario (Tabernaculo), que contiene la Santa Hostia sangrante. La Hostia estaba en llamas, sangrando,y habia un corazón palpitante en el centro de la Hostia. Daniel observó esto por alrededor de 30 segundos y despues la Hostia se volvio a la normalidad. Sin embargo, pudo grabar el milagro con su grabadora casera.
Cuantas personas se preguntan de ves en cuando, ¿Que carambas es un dógma? y ¿Porque se atreve la Iglesia a decirnos lo que es Verdad? ¿Acaso son inventos de la jerarquía eclesiastica para mantenernos a los fieles embobados?.
Así pues Fernando nos explica algunos de las dudas y las respuestas que tuvo que encontrar para hacerse universal en su fé.
Se refiere a que la Virgen María es verdadera Madre de Dios. Fue solemnemente definido por el Concilio de Efeso (año 431). Tiempo después, fue proclamado por otros Concilios universales, el de Calcedonia y los de Constantinopla.
Padre Jorge Loring y los 3 dogmas marianos que relacionan a María con Dios
"...pudo y no quizo no es Dios, quizo y no pudo no es Hijo..."
El Concilio de Efeso, del año 431, siendo Papa San Celestino I (422-432) definió: "Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema."
El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así: "Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66)
Inmaculada Concepción
María fue concebida sin mancha de pecado original. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.
"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles."
Perpetua Virginidad
Se refiere a que María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto. "Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emanuel" (Cf. Is., 7, 14; Miq., 5, 2-3; Mt., 1, 22-23) (Const. Dogmática Lumen Gentium, 55 - Concilio Vaticano II). "La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad virginal" de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la ´Aeiparthenos´, la ´siempre-virgen´." (499 - catecismo de la Iglesia Católica)
Asunción
La Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus: "Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".
La Santísima Virgen es nombrada también bajo los títulos de:
Corredentora, Medianera, Reina de todo lo creado, Madre de la Iglesia y Madre de los hombres. La Virgen no puede ser objeto de culto de adoración o latría (la adoración sólo corresponde a Dios). Pero sí se honra a la Virgen de una manera especial, a la que la Iglesia llama "hiperdulía" que es una veneración mayor a la que se da a los santos del cielo, ellos son objeto de culto de "dulía" o veneración.