Los escritos de la Beata
Faustina Kowalska, una monja polaca sin instrucción, perteneciente a la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en Polonia, constituyen la fuente del mensaje y de la devoción especial a la misericordia de Dios que está difundiéndose por todo el mundo.
El mensaje no es nada nuevo, sólo es un recordatorio de lo que la Iglesia siempre ha enseñado:
"que Dios es misericordioso y que él perdona y que nosotros también debemos ser misericordiosos y perdonar".
Pero en la devoción a La Divina Misericordia este mensaje asume un nuevo, poderoso enfoque, ya que nos llama a una comprensión más profunda de que el amor de Dios no tiene límites y que está disponible a todos, especialmente al pecador más grande:
"Cuánto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a mi misericordia" (II,151).
Sor Faustina Kowalska acercó al mundo entero el mensaje Pascual del Cristo Misericordioso
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