domingo, 2 de diciembre de 2012

Yo tuve un sueño, uno ortodoxo


De hecho fueron varios, pero vamos por el principio. He estado ocupado con el desarrollo de mi proyecto el cual espero primero Dios concretar pronto y no he tenido un espacio para sentarme a contarles lo que ha pasado, lamento que el blog este un poco desatendido pero aquí seguimos.

Fue ya hace unas semanas, era el día en que uno de mis hermanos se recuperaba, gracias a Dios ya esta mejor. Esta serie de sueños nunca me habían ocurrido fue algo extraordinario, unos tuvieron que ver con mi familla, conmigo y uno referente a la Iglesia.

Recuerdo mucho la explicación que da el Dr. Arango quien aparece en la televisora colombiana cuando dice que hay tres tipos de sueños:
  1. Los de Dios
  2. Los del demonio
  3. Los de la cena pesada
Esa noche no cene, quizá un vaso con agua no lo recuerdo. En otras ocasiones he tenido manifestaciones del enemigo, las cuales aunque he tratado de describirlas aun no logro expresar una experiencia tan terrible, no es una pesadilla, es algo profundamente más espantoso y real, del cual no escribiré en esta ocasión.

Mi sueño tuvo que ver con la Iglesia Ortodoxa, quizá debido al acercamiento del que hemos sido testigos en la apertura del año de la fe, estas imágenes influyen en el subconsciente dijeran los psicólogos.

El hecho es que quieran o no, yo soñé la unidad de la Iglesia.  Habían peregrinaciones de católicos a Constantinopla y otros lugares santos que desconozco, lo mismo hacían nuestros hermanos ortodoxos cuando venían a América y Europa, especialmente los santuarios marianos de Nuestra Señora de Guadalupe, Aparecida, Luján y Washington entre otros.

Ellos nos regalaban sus imágenes y reliquias sagradas, y nosotros hacíamos lo mismo, un intercambio del don de la fe, Pantocrator por Divina Misericordia, Theothokos por Guadalupe, algo hermoso.

Ellos cantaban la liturgia en nuestra misa y se entonaban nuestros himnos intercalados con los suyos. Nuestros coros iban de peregrinación a esos lugares y se les permitía participar en su asamblea eucarística, una comunión de amor en la diversidad, siempre con una gran solemnidad.

De hecho, mucho de esto no es un sueño sino que ya esta ocurriendo, pero quiero contárselos para sea, si Dios lo permite, una realidad creciente y permanente que ahora nos toca a los laicos llevar a cabo.

Que Dios nos ilumine para que nuestra amada Iglesia pueda respirar con sus dos pulmones, nos leemos pronto.

Unidad visible se encuentra en el momento de hoy: Patriarca Bartolomé I - Mensajes a la humanidad

"...Hemos iniciado el largo recorrido hacia la unidad visible deseada por Cristo..."

Referencias:

1 comentario:

andres barreiro dijo...

Que hermoso sueño. Esperemos que se termine de realizar